EXCELENCIA · NOTAS DE ALE

Si quieres verte excelente, conviértete en excelente

Intentar disminuir el trabajo de otra persona no aumenta automáticamente el valor del tuyo.

Espacio de lectura y reflexión editorial

Trabajar dentro de un hogar privado te obliga a convivir muy cerca con otros profesionales.

Nannies, housekeepers, chefs, assistants, house managers… cada uno tiene su responsabilidad, su experiencia y su manera de trabajar.

Y claro, uno termina viendo cosas.

Quién sabe hacer qué. Quién tiene más experiencia. Quién necesita mejorar en algo.

Pero ahí es donde se nota mucho el nivel de una persona.

Porque si ves que alguien sabe hacer algo mejor que tú, tienes dos opciones: puedes criticar, o puedes aprender.

Yo siempre prefiero aprender.

Si no sabes hacer algo, apréndelo. Si te falta experiencia, búscala.

Si alguien lleva más tiempo que tú dentro de una casa, observa antes de asumir que sabes más.

Pregunta. Escucha. Mira cómo funcionan las cosas.

No porque quien llegó primero siempre tenga la razón, sino porque el tiempo también enseña.

Y hay algo que considero muy importante: intentar hacer quedar mal a otro profesional no hace que tu trabajo se vea mejor.

Si quieres que te vean como una profesional excelente, entonces muéstralo en tu trabajo.

En cómo aprendes. En cómo recibes una corrección. En cómo resuelves. En cómo tratas a quienes trabajan contigo. En cómo reaccionas cuando descubres que todavía hay algo que no sabes.

Porque nadie tiene que saber hacerlo todo.

Pero sí creo que una buena profesional debería tener la humildad de decir: “Esto todavía no lo sé hacer bien, pero puedo aprender.”

Eso vale mucho más que señalar constantemente lo que otro hace mal.

Y también hay que respetar la experiencia de quienes ya estaban antes de nosotros.

Una persona que lleva años con una familia conoce cosas que tú todavía no conoces.

Rutinas, detalles, cambios, momentos difíciles, formas de hacer las cosas que quizá al principio ni siquiera entiendes.

Eso merece respeto.

Puedes traer ideas nuevas. Puedes mejorar procesos. Puedes incluso detectar cosas que realmente necesitan cambiar.

Pero primero conoce el lugar al que llegaste.

Y después enfócate en construir tus propias fortalezas.

Porque si realmente quieres verte excelente, no necesitas convencer a nadie.

Haz mejor tu trabajo. Aprende lo que todavía no sabes. Y deja que tu manera de trabajar hable por ti.

— Ale

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